RITOS INICIAIS

A entrada na igreja a ser dedicada se fará por um dos três modos seguintes. atendendo às circunstâncias de tempo e lugar.

A. Primeiro modo: Procissão
A porta da igreja a ser dedicada estará fechada. Na hora marcada, o povo se reúne em igreja próxima ou outro local apropriado, de onde sairá a procissão. Preparem-se, no local onde o povo se reúne, as relíquias dos Mártires ou dos Santos, se houver, para serem depositadas no altar.

O Bispo e os Presbíteros concelebrantes, os diáconos e demais ministros, paramentados, dirigem-se para o local onde o povo está reunido. 

Saudação
Ⓗ Enquanto todos fazem o sinal da cruz, o Bispo, sem báculo, e tendo retirado a mitra, diz: 
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.
Em seguida com estas palavras ou outras semelhantes, de preferência tomadas da Sagrada Escritura, saúda o povo:
Pres.: La gracia y la paz estén con todos vosotros, en la santa Iglesia de Dios.
℟.: Y con tu espíritu.

Exortação introdutória
O Bispo fala ao povo com estas palavras ou outras semelhantes:
Pres.: Llenos de alegría, queridos hermanos, nos hemos reunido para dedicar una nueva iglesia, con la celebración del sacrificio del Señor. Participemos activamente, oigamos con fe la palabra de Dios, para que nuestra comunidad, renacida en la misma fuente bautismal y alimentada en la misma mesa, crezca para formar un templo espiritual y, reunida junto al mismo altar, aumente su amor cristiano.
Terminada a exortação introdutória, o Bispo recebe a mitra e o báculo e inicia-se a procissão para a nova igreja. Não se levam velas, a não ser as que rodeiam as relíquias. Não se usa incenso na procissão, nem na Missa antes do rito da incensação e iluminação do altar e da igreja. O cruciferário vai à frente; seguem-se, primeiro, os ministros; em seguida, os diáconos ou presbíteros com o relicário, ladeado por ministros ou fiéis com tochas acesas; depois, os presbíteros concelebrantes; finalmente, o Bispo entre dois diáconos; e, por fim, os fiéis.

Ao se começar a procissão, canta-se a seguinte antífona, com o com o salmo 121(122) ou outro canto apropriado:
℟.: Llenos de alegría vamos a la casa del Señor

Salmo 121(122)
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén. ℟

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor. ℟

Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. ℟

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios». ℟

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien. ℟

No limiar da igreja, todos param. Os delegados daqueles que se dedicaram à construção da igreja (fiéis da paróquia ou da diocese, benfeitores, arquitetos, operários) entregam o edifício ao Bispo: oferecem-lhe, conforme as circunstâncias, um instrumento jurídico do edifício, ou as chaves, ou uma maquete da igreja, ou um livro contendo o desenrolar da obra e os nomes dos que a dirigiram e dos operários. Um dos delegados dirige breves palavras ao Bispo e à comunidade, realçando algo do que a nova igreja quer exprimir pela arte e forma peculiar. Em seguida, o Bispo ordena ao presbítero, a quem compete o múnus pastoral da igreja, que abra a porta.

Aberta a porta, o Bispo convida o povo a entrar, com estas palavras ou outras semelhantes:
Pres.: Entrad por las puertas del Señor con acción de gracias, por sus atrios con himnos.

Com o cruciferário à frente, o Bispo e todos entram na igreja. Enquanto entra a procissão, canta-se a antífona com o salmo 23(24), ou outro canto apropriado: 
℟.: Que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria.

Salmo 23(24)
Del Señor es la tierra y cuanto la llena,
el orbe y todos sus habitantes:
él la fundó sobre los mares,
él la afianzó sobre los ríos.
¿Quién puede subir al monte del Señor?
¿Quién puede estar en el recinto sacro? ℟

El hombre de manos inocentes
y puro corazón,
que no confía en los ídolos
ni jura con engaño.
Ese recibirá la bendición del Señor,
le hará justicia el Dios de salvación.
Esta es la generación que busca al Señor,
que busca tu rostro, Dios de Jacob. ℟

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso,
el Señor valeroso en la batalla. ℟

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las puertas eternales:
va a entrar el Rey de la gloria.
¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios del universo,
él es el Rey de la gloria. ℟

O Bispo dirige-se para sua cadeira sem beijar o altar; os concelebrantes, diáconos e outros ministros vão para o lugar marcado no presbitério. Coloca-se o relicário em lugar conveniente no presbitério, entre tochas. Em seguida, benze-se a água conforme o rito indicado abaixo.

Bênção da água e aspersão
Feita a entrada, o Bispo benze a água, com que aspergirá o povo, em sinal de penitência e em lembrança do batismo, as paredes e o altar da nova Igreja para purificá-los. Ministros levam ao Bispo que está de pé, diante da cadeira, a caldeirinha com água. O Bispo convida todos à oração, com estas palavras ou outras semelhantes:
Pres.: Queridos hermanos, al dedicar a Dios nuestro Señor esta casa, supliquémosle que bendiga esta agua, creatura suya, con la cual seremos rociados, en señal de penitencia y en recuerdo del bautismo, y con la cual se purificarán los muros y el nuevo altar. Que el mismo Señor nos ayude con su gracia, para que, dóciles al Espíritu Santo que hemos recibido, permanezcamos fieles en su Iglesia.
Todos rezam em silêncio por algum tempo. Em seguida o Bispo prossegue: 
Dios, Padre nuestro, fuente de luz y de vida, que tanto amas a los hombres que no sólo los alimentas con solicitud paternal, sino que los purificas del pecado con el rocío de la caridad y los guías constantemente hacia Cristo, su Cabeza; y así has querido, en tu designio misericordioso, que los pecadores, al sumergirse en el baño bautismal, mueran con Cristo y resuciten inocentes, sean hechos miembros suyos y coherederos del premio eterno; santifica con tu bendición esta agua, creatura tuya, para que, rociada sobre nosotros y sobre los muros de esta iglesia sea señal del bautismo, por el cual, lavados en Cristo, llegamos a ser templos de tu Espíritu; concédenos a nosotros y a cuantos en esta iglesia celebrarán los divinos misterios llegar a la celestial Jerusalén. Por Jesucristo nuestro Señor.
℟.: Amém.

O Bispo, acompanhado pelos diáconos, asperge o povo e as paredes, percorrendo toda a igreja, e, de volta ao presbitério, asperge o altar. Enquanto isso, canta-se uma das seguintes antífonas ou outro canto apropriado:
℟.: Vi que manaba agua
del lado derecho del templo. Aleluya.
Y habrá vida donde quiera que llegue la corriente
y cantarán: Aleluya, aleluya.

Depois da aspersão do altar, o Bispo volta à cadeira e, terminado o canto, reza, de pé, com as mãos juntas:
Pres.: Dios, Padre de misericordia, esté presente en esta casa de oración y, con la gracia del Espíritu Santo, purifique a quienes somos templo vivo para su gloria
℟.: Amém.

Hino de Glória
Diz-se então o hino Glória a Deus nas alturas.
Ⓗ Reza-se ou canta-se o hino até mesmo nos domingos da Quaresma e do Advento.

Coleta
Pres.: Oremos.
Dios todopoderoso y eterno, derrama tu gracia sobre este lugar y socorre a cuantos en él te invocan; que el poder de tu palabra y de los sacramentos fortalezcan aquí el corazón de todos los fieles. Por nuestro Señor Jesucristo.
℟.: Amém.

LITURGIA DA PALAVRA

Convém celebrar a proclamação da Palavra de Deus do seguinte modo: Dois leitores, um deles trazendo o Lecionário da Missa, e o salmista apromam-se do Bispo. 

O Bispo, de pé com mitra, recebe o Lecionário, mostra-o ao povo e diz:
Pres.: Resuene siempre en esta casa la palabra de Dios, para que conozcáis el misterio de Cristo y se realice vuestra salvación dentro de la Iglesia.
℟.: Amém.

O Bispo entrega o Lecionário ao primeiro leitor. 

Os leitores e o salmista dirigem-se ao ambão, levando o Lecionário sob as vistas de todos.

Ne 8,2-4a.5-6.8-10
Leram clara e distintamente o livro da Lei de Deus e explicaram seu sentido.

Lectura del Libro de Nehemías.
En aquellos días, el sacerdote Esdras presentó la Ley ante la asamblea de hombres, mujeres y todos los que eran capaces de comprender. Era el primer día del séptimo mes. Así, en la plaza que está frente a la puerta de las Aguas, Esdras hizo la lectura del libro, desde el amanecer hasta el mediodía, en presencia de los hombres, mujeres y todos los que eran capaces de comprender. Y todo el pueblo escuchaba con atención la lectura del libro de la Ley. Esdras, el escriba, estaba de pie sobre un estrado de madera, erigido para ese fin. Estando en un lugar más alto, abrió el libro a la vista de todo el pueblo. Y, cuando lo abrió, todo el pueblo se puso de pie. Esdras bendijo al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo respondió, levantando las manos: “¡Amén! ¡Amén!” Después se inclinaron y se postraron ante el Señor, con el rostro en tierra. Y leyeron clara y distintamente el libro de la Ley de Dios y explicaron su sentido, de manera que se pudiera comprender la lectura. El gobernador Nehemías y Esdras, sacerdote y escriba, y los levitas, que instruían al pueblo, dijeron a todos: “Este es un día consagrado al Señor, vuestro Dios. No os entristezcáis ni lloréis”, pues todo el pueblo lloraba al oír las palabras de la Ley. Y Nehemías les dijo: “Id a vuestras casas y comed carnes gordas, tomad bebidas dulces y compartid con aquellos que no han preparado nada, pues este día es santo para nuestro Señor. No os entristezcáis, porque la alegría del Señor será vuestra fuerza”.
Palabra del Señor.

Sl 18(19)B, 8-9.10.15

— Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
— La ley del Señor Dios es perfecta, ¡consuelo para el alma! El testimonio del Señor es fiel, sabiduría de los humildes.
— Los preceptos del Señor son precisos, alegría para el corazón. El mandamiento del Señor es brillante, para los ojos es una luz.
— Es puro el temor del Señor, inmutable para siempre. Los juicios del Señor son correctos y justos igualmente.
— Que os agrade el cantar de mis labios y la voz de mi alma; que ella llegue hasta Vos, ¡oh Señor, mi Roca y Redentor!
1Cor 3, 9c-11.16-17
Vós sois construção de Deus.

Lectura de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios.
Hermanos, vosotros sois la construcción de Dios. Según la gracia que Dios me ha dado, yo puse — como maestro de obra experimentado — el cimiento sobre el cual otros se ponen a construir. Pero cada cual vea bien cómo está construyendo. De hecho, nadie puede poner otro cimiento diferente del que ya está puesto: Jesucristo. ¿Acaso no sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguien destruye el santuario de Dios, Dios lo destruirá a él, pues el santuario de Dios es santo y vosotros sois ese santuario.
Palabra del Señor.

Jo 2, 13-22
Jesus estava falando do Templo do seu corpo.

+ Proclamación del Evangelio de Jesucristo, según Juan.
Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. En el Templo, encontró a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas que estaban allí sentados. Entonces hizo un látigo de cuerdas y expulsó a todos del Templo, junto con las ovejas y los bueyes; derramó las monedas y volcó las mesas de los cambistas. Y dijo a los que vendían palomas: “¡Quitad esto de aquí! ¡No hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio!” Sus discípulos recordaron, más tarde, que la Escritura dice: “El celo por tu casa me consumirá”. Entonces los judíos preguntaron a Jesús: “¿Qué señal nos muestras para actuar así?” Él respondió: “Destruid este Templo, y en tres días lo levantaré”. Los judíos dijeron: “Cuarenta y seis años se necesitaron para la construcción de este santuario, ¿y tú lo levantarás en tres días?” Pero Jesús estaba hablando del Templo de su cuerpo. Cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron lo que había dicho y creyeron en la Escritura y en su palabra.
Palabra de la Salvación.

Homilia
Depois do Evangelho, o Bispo faz a homilia, explicando tanto as leituras bíblicas como o sentido do rito da dedicação. 

Profissão de fé
Terminada a homilia, diz-se o Creio. Mas omite-se a Oração dos fiéis, porque em seu lugar se canta a Ladainha dos Santos.

Ladainha de Todos os Santos
Sem mitra, o Bispo convida o povo à oração com estas palavras ou outras semelhantes:
Pres.: Oremos, queridos hermanos, a Dios Padre todopoderoso, quien de los corazones de los fieles ha hecho para sí templos espirituales, y juntemos nuestras voces con la súplica fraterna de los santos. Pongámonos de rodillas.

Ⓗ Canta-se a ladainha, à qual todos respondem.
Ⓗ Nos domingos e no Tempo Pascal, todos permanecem de pé, na posição em que estão.

Terminada a ladainha, só o Bispo, de pé, com as mãos estendidas diz:
Pres.: Te pedimos, Señor, que, por la intercesión de la santa Virgen María y de todos los santos, aceptes nuestras súplicas, para que este lugar que va a ser dedicado a tu nombre sea casa de salvación y de gracia, donde el pueblo cristiano, reunido en la unidad, te adore con espíritu y verdad y se construya en el amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
℟.: Amém.

Se estiverem ajoelhados, o diácono diz:
℣.: Podéis levantaros.
E todos se levantam.

Se não houver deposição de relíquias dos Santos, o Bispo diz imediatamente a prece de dedicação.

Prece de dedicação 
Em seguida, o Bispo, de pé, sem mitra, diante da cadeira ou junto do altar, de mãos estendidas, diz em voz alta ou canta: 
Pres.: Oh Dios, santificador y guía de tu Iglesia, celebramos tu nombre con alabanzas jubilosas, porque en este día tu pueblo quiere dedicarte, para siempre, con rito solemne, esta casa de oración, en la cual te honra con amor, se instruye con tu palabra y se alimenta con tus sacramentos. Este edificio hace vislumbrar el misterio de la Iglesia, a la que Cristo santificó con su sangre, para presentarla ante sí como Esposa llena de gloria, como Virgen excelsa por la integridad de la fe, y Madre fecunda por el poder del Espíritu. Es la Iglesia santa, la viña elegida de Dios, cuyos sarmientos llenan el mundo entero, cuyos renuevos, adheridos al tronco, son atraídos hacia lo alto, al reino de los cielos. Es la Iglesia feliz, la morada de Dios con los hombres, el templo santo, construido con piedras vivas, sobre el cimiento de los Apóstoles, con Cristo Jesús como suprema piedra angular. Es la Iglesia excelsa, la Ciudad colocada sobre la cima de la montaña, accesible a todos, y a todos patente, en la cual brilla perenne la antorcha del Cordero y resuena agradecido el cántico de los bienaventurados. Te suplicamos, pues, Padre santo, que te dignes impregnar con santificación celestial esta iglesia y este altar, para que sean siempre lugar santo y una mesa siempre lista para el sacrificio de Cristo. Que en este lugar el torrente de tu gracia lave las manchas de los hombres, para que tus hijos, Padre, muertos al pecado, renazcan a la vida nueva. Que tus fieles, reunidos junto a este altar, celebren el memorial de la Pascua y se fortalezcan con la palabra y el cuerpo de Cristo. Que resuene aquí la alabanza jubilosa que armoniza las voces de los ángeles y de los hombres, y que suba hasta ti la plegaria por la salvación del mundo. Que los pobres encuentren aquí misericordia, los oprimidos alcancen la verdadera libertad, y todos los hombres sientan la dignidad de ser hijos tuyos, hasta que lleguen, gozosos, a la Jerusalén celestial. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
℟.: Amém.

Unção do altar e das paredes da igreja
Em seguida, o Bispo, tendo tirado, se for necessário, a casula, e cingindo-se com um gremial de linho, dirige-se ao altar com os diáconos e outros ministros; um destes leva o recipiente do crisma. Unge então o altar e as paredes da igreja.

Se o Bispo, na unção das paredes da igreja, quiser associar a si alguns sacerdotes, que concelebram com ele, tendo terminado a unção do altar, entrega-lhes recipientes do santo crisma e junto com eles começa as unções.
    O Bispo também poderá delegar a presbíteros a função de ungir as paredes; neste caso, depois da unção do altar, entrega-lhes os recipientes do santo crisma.

O Bispo, de pé diante do altar, diz em voz alta: 
Pres.: El Señor santifique con su poder este altar y esta casa que vamos a ungir, para que expresen con una señal visible el misterio de Cristo y de la Iglesia.
 
A seguir, derrama o santo Crisma no meio do altar e em seus quatro ângulos, e é louvável que unja também com ele toda a mesa do altar. Enquanto isso, canta-se.

A seguir, derrama o santo Crisma no meio do altar e em seus quatro cantos; poderá, o que é muito recomendável, ungir a mesa inteira. 
    Depois unge as paredes da igreja, assinalando com o santo Crisma as doze ou quatro cruzes, devidamente colocadas, auxiliado, se convier, por dois ou quatro presbíteros. 
    Mas, se confiar a presbítero a unção das paredes, estes, logo que o Bispo terminar de ungir o altar, comecem a ungir as paredes, assinalando as cruzes com o santo Crisma. 

Enquanto isso, canta-se uma das antífonas seguintes, com o salmo 83(84), ou outro canto apropriado:
℟.: Ésta es la morada de Dios con los hombres:
acampará entre ellos;
ellos serán su pueblo,
y Dios estará con ellos y será su Dios.

Ou a antífona: 
℟.: El templo del Señor es santo,
es campo de Dios, es edificación de Dios.

Salmo 83(84)

¡Qué deseables son tus moradas,
Señor del universo!
Mi alma se consume y anhela
los atrios del Señor,
mi corazón y mi carne
retozan por el Dios vivo. ℟

Hasta el gorrión ha encontrado una casa;
la golondrina, un nido
donde colocar sus polluelos:
tus altares, Señor del universo,
Rey mío y Dios mío. ℟

Dichosos los que viven en tu casa,
alabándote siempre.
Dichoso el que encuentra en ti su fuerza
y tiene tus caminos en su corazón. ℟

Cuando atraviesan áridos valles,
los convierten en oasis,
como si la lluvia temprana
los cubriera de bendiciones;
caminan de baluarte en baluarte
hasta ver al Dios de los dioses en Sión. ℟

Señor del universo, escucha mi súplica;
atiéndeme, Dios de Jacob.
Fíjate, oh Dios, escudo nuestro,
mira el rostro de tu Ungido. ℟

Vale más un día en tus atrios
que mil en mi casa,
y prefiero el umbral de la casa de Dios
a vivir con los malvados. ℟

Porque el Señor Dios es sol y escudo,
el Señor da la gracia y la gloria;
y no niega sus bienes
a los de conducta intachable. ℟

¡Señor del universo, dichoso el hombre
que confía en ti! ℟

Terminada a unção do altar e das paredes, o Bispo volta para a cadeira e senta; os acólitos levam-lhe o necessário para lavar as mãos. Em seguida, tira o gremial e veste a casula. Os presbíteros, depois da unção das paredes, também lavas as mãos.

Incensação do altar e da igreja
Depois do rito da unção, coloca-se sobre o altar um fogareiro para queimar o incenso ou os perfumes. Se se preferir, coloca-se um punhado de incenso misturado com velas sobre o altar. O Bispo coloca incenso no fogareiro ou recebe de um ministro uma pequena vela, com a qual acende o incenso, dizendo: 
Pres.: Suba, Señor, nuestra oración como incienso en tu presencia y, así como esta casa se llena de suave olor, que en tu Iglesia se aspire el aroma de Cristo.

O Bispo coloca incenso no turíbulo e incensa o altar. Depois volta à cadeira, é incensado e senta. Os acólitos, passando por todo o espaço da igreja, incensam o povo e as paredes. 

Enquanto isso, canta-se uma das seguintes antífonas, com o salmo 137(138) ou outro canto apropriado: 
℟.: Llegó un ángel con un incensario de oro,
y se puso junto al altar.

Ou a antífona: 
℟.: Por manos del ángel subió a la presencia de Dios
el humo de los perfumes.

Salmo 137(138)
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
porque escuchaste las palabras de mi boca;
delante de los ángeles tañeré para ti;
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre. ℟

Por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. ℟

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande. ℟

El Señor es sublime, se fija en el humilde,
y de lejos conoce al soberbio. ℟

Iluminação do altar e da igreja 
Terminada a incensação, alguns ministros enxugam a mesa do altar com panos e, se necessário, estendem sobre ele um tecido impermeável; depois o cobram com a toalha e, se for oportuno, o adornam com flores; colocam os castiçais com velas para a celebração da Missa, e a cruz, se necessário. 

Depois, o Diácono aproxima-se do Bispo que, de pé, entrega-lhe um pequena vela acesa, dizendo em voz alta: 
Pres.: Brille en la Iglesia la luz de Cristo para que todos los hombres lleguen a la plenitud de la verdad.

Em seguida, o Bispo senta. O Diácono vai ao altar e acenda as velas para a celebração da Eucaristia.

Haja, então, uma iluminação festiva: todas as velas, as tochas colocadas no lugar das unções e as outras lâmpadas da igreja são acesas em sinal de alegria. Enquanto isso, canta-se uma das seguintes antífonas, com o Cântico de Tobias ou outro canto apropriado, especialmente em honra de Cristo, luz do mundo:
℟.: Llega tu luz, Jerusalén, y la gloria del Señor amanece sobre ti; caminarán los pueblos a tu luz. Aleluya.

Cântico de Tobias
(Tb 13,8-9a e 10bc.11abc.11def e 13)

Jerusalén, ciudad santa, como una luz esplendente 
iluminarás todas las regiones de la tierra.
Que todos alaben al Señor y le den gracias en Jerusalén. ℟

Una luz esplendente iluminará
a todas las regiones de la tierra.
Vendrán a ti de lejos muchos pueblos.
Y los habitantes del confín de la tierra
vendrán a visitar al Señor, tu Dios,
con ofrendas para el Rey del cielo. ℟

Generaciones sin fin
cantarán vítores en tu recinto,
y el nombre de la elegida
durará para siempre.
Saldrás entonces con júbilo
al encuentro del pueblo justo,
porque todos se reunirán
para bendecir al Señor del mundo. ℟


LITURGIA EUCARÍSTICA

Os diáconos e ministros preparam o altar, como de costume. Em seguida, alguns fiéis levam no pão, vinho e água para a celebração do sacrifício do Senhor. O Bispo, sentado, recebe os dons. Enquanto estes são levados, pode-se cantar a antífona seguinte ou outro canto apropriado: 
℟.: Señor Dios nuestro, con sincero corazón, te ofrezco todo esto,
y veo, con alegría, a tu pueblo aquí reunido;
Señor, Dios de Israel, consérvanos fieles a ti. (T. P. Aleluya.)

Tudo preparado, o Bispo dirige-se ao altar e, tendo retirado a mitra, beija-o. A Missa prossegue como de costume; contudo, não se incensam as oferendas nem o altar. 

Sobre as oferendas
Pres.: Aceptad, Señor, los dones de la Iglesia en fiesta, para que vuestro pueblo, reunido en esta casa santa, alcance por estos misterios la salvación eterna. Por Cristo, nuestro Señor.
℟.: Amém.

Reza-se a Oração Eucarística I ou III, com o seguinte Prefácio, que é parte do rito da dedicação de uma igreja.

Prefácio (O Sacerdócio de Cristo e o Ministério dos Sacerdotes)
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
Pres.: En verdad, es digno y justo, es nuestro deber y salvación daros gracias, siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios eterno y todopoderoso, por Cristo, nuestro Señor. Creaste el mundo entero como templo de tu gloria, para que tu nombre fuera glorificado por todas partes; pero no rehúsas que te sean dedicados lugares apropiados para la celebración de los divinos misterios. Por eso, llenos de júbilo, dedicamos a tu divina majestad esta casa de oración, edificada por el trabajo humano. Aquí se vislumbra el misterio del verdadero Templo y se prefigura la imagen de la Jerusalén celestial. Pues hiciste del cuerpo de tu Hijo, nacido de la santa Virgen, un templo a ti consagrado, para que en él habitara la plenitud de la divinidad. Tú constituiste a la santa Iglesia como ciudad erigida sobre el fundamento de los Apóstoles, teniendo al mismo Cristo Jesús como piedra angular. Ella debe ser construida con piedras escogidas, vivificadas por el Espíritu y cimentadas por la caridad, donde serás todo en todos por los siglos infinitos, y la luz de Cristo brillará para siempre. Por él, Señor, con todos los ángeles y santos, jubilosos, te alabamos, cantando a una sola voz.
Orações Eucarísticas

O sacerdote, de braços abertos, diz:
Pres.: SANTO eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos 
que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que sean Cuerpo y Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.

O relato da instituição da Eucaristia seja proferido de modo claro e audível, como requer a sua natureza.
Pres.: Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado,
toma o pão e, mantendo-o um pouco elevado acima do altar, prossegue:
tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos.
Mostra ao povo a hóstia consagrada, coloca-a na patena e genuflete em adoração.

Então prossegue:
Pres.: Del mismo modo, acabada la cena
toma o cálice nas mãos e, mantendo-o um pouco elevado acima do altar, prossegue:
tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos.
Mostra o cálice ao povo, coloca-o sobre o corporal e genuflete em adoração.

Em seguida, diz:
Pres.: Éste es el Sacramento de nuestra fe.
A assembleia aclama:
℟.: Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!\

O sacerdote, de braços abertos, diz:
Pres.: Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Pres.: Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

1C: Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo, san José, los apóstoles y los mártires, san Felipe y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

2C:Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: al tu servidor, el Papa Juan Pablo, a nuestro obispo Antonio Matheus, al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti. Atended propicio a las súplicas de esta familia, que os dedica esta iglesia: sea para ella casa de salvación y santuario de los sacramentos celestes; que aquí resuene el Evangelio de la paz y se celebren los divinos misterios, por los cuales vuestros fieles, instruidos por la palabra de la vida y fortalecidos por la gracia divina, peregrinando por la ciudad terrena, merezcan llegar a la Jerusalén eterna, donde vosotros, Padre de misericordia, reuniréis a todos vuestros hijos e hijas dispersos por todo el mundo.

2C: A nuestros hermanos difuntosy a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino,
donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria,
une as mãos
por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

Ergue a patena com a hóstia e o cálice, dizendo:
Pres.: Por Cristo, con él y en él, o a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.
A assembleia aclama:
℟.: Amém.

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Pres.: Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

O sacerdote abre os braços e prossegue com o povo:
℟.: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

O sacerdote prossegue sozinho, de braços abertos:
Pres.: Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.
O sacerdote une as mãos.
O povo conclui a oração, aclamando:

℟.: Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria por siempre, Señor.

O sacerdote, de braços abertos, diz em voz alta:
Pres.: Señor Jesucristo, que dijiste a tus Apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia, y conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.
O sacerdote une as mãos e conclui:
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
O povo responde:
℟.: Amém.

O sacerdote, voltado para o povo, estendendo e unindo as mãos, acrescenta:
Pres.: La paz del Señor esté siempre con ustedes.
O povo responde:
℟.: Y con tu espíritu.

Em seguida, se for oportuno, o diácono ou o sacerdote diz:
℣.: Dense fraternalmente la paz.
E, todos, segundo o costume do lugar, manifestam uns aos outros a paz, a comunhão e a caridade; o sacerdote dá a paz ao diácono e a outros ministros.

Em seguida, o sacerdote parte o pão consagrado sobre a patena e coloca um pedaço no cálice, rezando em silêncio:

Pres.: El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna
Enquanto isso, canta-se ou recita-se:
℟.: Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros. 
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz.
Essas palavras podem ser repetidas ainda mais vezes, se a fração do pão se prolongar.

Em seguida, o sacerdote, de mãos unidas, reza em silêncio:
Pres.: Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, diste con tu muerte la vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal. Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

O sacerdote faz genuflexão, toma a hóstia na mão e, elevando-a um pouco sobre a patena ou sobre o cálice, diz em voz alta, voltado para o povo:
Pres.: Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.
E acrescenta, com o povo, uma só vez:
℟.: Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme. 
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Inauguração da capela do Santíssimo Sacramento 
A inauguração da capela, onde se guardará a Santíssima Eucaristia, pode realizar-se deste modo: depois da comunhão, a âmbula com o Santíssimo Sacramento permanece sobre o altar. O Bispo dirige-se para sua cadeira e todos rezam, em silêncio, por algum tempo. Em seguida, o Bispo diz a oração depois da comunhão.

Pres.: Oremos.
Em seguida, o sacerdote, de braços abertos, profere a oração:
Señor, os pedimos: que por los sacramentos que recibimos, crezca en nuestros corazones vuestra verdad, para que os adoremos sin cesar en el templo santo y, contemplando vuestro rostro, nos alegremos con todos los santos. Por Cristo, nuestro Señor.
℟.: Amém.

Terminada a oração, o Bispo volta ao altar e, de joelhos, incensa o Santíssimo Sacramento; depois, com o véu umeral, recebe a âmbula com as mãos cobertas pelo mesmo véu. Organize-se a procissão pela qual, tendo à frente o cruciferário, e com velas acesas e incenso, se levará o Santíssimo Sacramento pelo meio da igreja até à capela. Começando a procissão, canta-se a seguinte antífona, com o salmo 147(147B) ou outro canto apropriado:
℟.: Glorifica al Señor, Jerusalén.

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión.
Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina. ℟

Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. ℟

Hace caer el hielo como migajas;
ante su helada, ¿quien resistirá?
envía una orden, y se derriten;
sopla su aliento, y corren las aguas. ℟

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. ℟

Ao chegar a procissão à capela, o Bispo coloca a âmbula sobre o altar ou no tabernáculo, deixando a porta aberta, e, pondo incenso, incensa de joelhos o Santíssimo Sacramento. Por fim, depois de algum tempo de oração silenciosa por parte de todos, o Diácono guarda a âmbula no tabernáculo ou fecha a sua porta; um ministro acende a lâmpada que arderá continuamente diante do Santíssimo Sacramento.

Se a capela do Santíssimo Sacramento for bem visível aos fiéis, o Bispo imediatamente dá a bênção final da Missa. Se não o for, a procissão volta para o presbitério por caminho mais curto, e o Bispo dá a bênção do altar ou da cadeira.

RITOS FINAIS

Bênção solene
Pres.: El Señor esté con vosotros.
℟.: Y con tu espíritu.
O Bispo, com as mãos estendidas sobre o povo, diz: 
Pres.: Dios, Señor del cielo y de la tierra, que os ha congregado hoy para la dedicación de esta iglesia, multiplique sobre vosotros las bendiciones del cielo.
℟.: Amém.
Pres.: Él, que quiso reunir en su Hijo a todos los hijos dispersos, haga de vosotros templo suyo y morada del Espíritu Santo.
℟.: Amém.
Pres.: Para que así, felizmente purificados de toda mancha, podáis tener en vosotros a Dios como huésped y poseer, con todos los santos, la herencia de la eterna dicha. la heredad del reino eterno.
℟.: Amém.
E abençoa todo o povo, acrescentando:
Pres.: Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre , Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y permanezca siempre.
℟.: Amém.

Pres.: Podéis ir en paz.
℟.: Demos gracias a Dios.